La muerte vs José


El relato que presento a continuación está basado en hechos reales. No le cambié el nombre a nadie  porque el protagonista soy yo y ustedes ya me conocen.  A continuación, la historia de cómo la  muerte ha intentado llevarme consigo en varias oportunidades sin mucho éxito. No es necesaria discreción ni supervisión de padres, madres, representantes o representantas.

Mi partida de nacimiento registró que respiré por primera vez el 26 de octubre de aquel 1988 pre-Caracazo. No fue un gran acontecimiento ni tendrá relevancia en la historia de Venezuela, pero creo que vale la pena contar la historia de cómo pude haber muerto por el retraso de 24 días que me di el lujo de tener para abrir los ojos. Por eso es que siempre digo que ser impuntual es de gente chévere.

Mi señora madre (nótese el lugar común) debía haber dado a luz el 2 de octubre, cumpliendo las 42 semanas normales de cualquier parto. Sin embargo, ese en especial era de alto riesgo debido a la edad de mi mamá (que no colocaré aquí para no quedarme sin casa en dónde comer y dormir).

A ella debieron inducirle el parto porque en casi un mes no tuvo contracciones ni nada parecido. Lo que sí sentía era un gran dolor de cabeza y cuello. Cuenta la leyenda (los doctores que la atendieron) que ambos pudimos morir si yo pasaba un día más encerrado en ese útero.

Mi mamá, andina de nacimiento y religiosa porque no le quedaba de otra, en medio de su delirio (porque no encuentro otra explicación) le hizo una promesa al Dr. José Gregorio Hernández. El pacto era el siguiente: si el señor difunto “me salvaba”, me bautizarían –sin preguntarme- a los tres meses y, no conforme con eso, yo llevaría su nombre hasta que pudiese cambiarlo (aunque ya no me molesta tanto, sinceramente). Ese fue mi primer encuentro con la señora de la capucha negra.

El día que me llevaban a mi casa por primera vez, nos agarró una cola en mitad de un túnel y, con los vidrios abajo, el humo de los otros carros se estaba metiendo en el que íbamos mi familia y yo. Ese fue el segundo intento de la pelona en querer llevarme.

– Nota mental: A veces pienso que la muerte es un transformista con vello facial y por eso nunca muestra su rostro –

Llegado el tercer mes, debían echarme el agua bendita y cumplir con el resto de requisitos religiosos que ustedes deben conocer más que yo. Ese mismo día me enfermé de bronquiolitis y me hospitalizaron por cinco días, pero ni así Azrael pudo conmigo.

Pasaron muchas cosas después, pero sólo merece ser destacado el intento más descarado de la muerte de poner sus garras en mí: teniendo yo 7 años, recién recuperado de una fiebre fuerte, se me ocurrió soltarme de la mano de mi madre y cruzar la calle por mí mismo… Sí, salí corriendo como buhonero cuando ve policías, y una camioneta deportiva –que iba a baja velocidad- me chocó y me lanzó unos cuantos metros sobre el pavimento. Me llevaron al hospital, no me desmayé y hasta ahora no creo tener consecuencias de ese accidente.

Recientemente no he tenido encuentros del tercer tipo con la siguiente vida, pero igual estoy atento a cualquier intento de asesinato y no tomo mucho refresco para  no desarrollar la diabetes de mi papá (quien sólo sirvió para heredarme enfermedades). Ah, tampoco fumo ni veo Sábado Sensacional.

Entonces, amigos y amigas, el marcador sigue de la siguiente manera: La muerte 0 – José 5.

Nota del autor: esto es lo más cercano que tendré a un artículo en Wikipedia sobre mí… Por ahora… y por ahoro.

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9 thoughts on “La muerte vs José

  1. ¡JAJAAJJAAJAJAJAJAJAJA!, marry me!
    PS. La muerte soy yo, y ya deja de decir que soy un transformista, no me está pareciendo gracioso y mis otros colegas han comenzado a hacerme preguntas algo incómodas(la sayona, el silbón, Jason etc).

  2. Mira, la verdad es que sí quedaron consecuencias de ese atropellamiento. Y te entiendo hermano, yo también crucé sola. Corrí con suerte o es que era tan fea que todos los carros frenaron a tiempo. Menuda crónica de acontecimientos, aún así me reí bastante. Buenísimo!

  3. “No tomo mucho refresco para no desarrollar la diabetes de mi papá (quien sólo sirvió para heredarme enfermedades). Ah, tampoco fumo ni veo Sábado Sensacional” EXCELENTE!! XDDD

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