Este no es otro post sobre desamor


Una de las primeras personas que amé me abandonó a los siete años. Mi papá un día decidió que yo ya no era importante en su vida. Y se fue.

Imagino que un psicólogo podría decir que ese hecho influyó en mi autoestima durante el crecimiento. Que no amo a nadie, que no me amo, o que nadie me ama. Pero no es tan así, si no tomamos en cuenta las relaciones de pareja.

No conozco bien la representación del príncipe azul porque nunca me dejaron ver “películas de niñas”, pero creo que muchas y muchos esperan conocer a alguien por accidente o por accidenta (o por Twitter, Tumblr o Facebook) y saber que es la indicada o el indicado. Esperan a que entren al cuarto pajaritos del bosque para desvestirlos cuando estén juntos. Que las calabazas se conviertan en carrozas para no usar el Metro y que las ratas se transformen en caballos para que no se coman la comida. Caminar por el desierto sin quemarse los pies. Salpicarse agua salada en la playa sin que les pique los ojos. Ponerle nombres graciosos a unos enanitos sin que se arrechen. Besarse bajo la lluvia sin enfermarse de gripe. Salir corriendo a casa a la medianoche sin que les peguen un quieto. Etcétera.

Yo no quiero eso.

Como todo niño,  siempre jugaba a ser algún personaje que veía en la televisión. Por mera casualidad (nótese el sarcasmo), siempre me identificaba con uno de esos chamos sin amigos que se enamora de la muchacha más bella del mundo y que, de la noche a la mañana, se convierte en héroe. Con un padre ausente y una madre muy ocupada, entre otras cosas, fue fácil para mí imaginarme como Peter Parker.

Tanto encajaba en mí ese personaje que desde prescolar hasta el liceo estuve “enamorado” de la misma niña. Pero al final de mi historia Mary Jane salió embarazada cuando yo todavía era virgen y dejó los estudios para jugar a ser mamá. Yo cambié de gustos.

Uno siempre anda buscando a algún personaje de ficción que represente a la pareja ideal, que nada tiene que ver con la persona perfecta, porque no existe, es un invento del Imperio. Por eso mismo, porque es de ficción. Pero de vez en cuando a uno le gustaría ser feliz, sin miedos y sin restricciones. Al menos yo odio las películas románticas con finales felices, pero aunque suene a cliché adolescente, ya estoy harto de la marparía Summer.

Tampoco es que quisiera a una Jane que pueda leerme la mente, pero que al menos se interese en saber qué pienso. Que, sin necesidad de poderes psíquicos, sepamos que no nos mentimos. Y que yo, a pesar de tener un solo ojo, pueda apreciar hasta su grandeza interior.

No quiero a una Kimberly que use casco y traje de látex en la calle para patear a unos choros y evitar que me roben el celular. Y no se crean, uno por amor se vuelve hasta karateca. El secreto está en teletransportarse a lugares seguros.

No quiero a una Rose que engañe a su novio millonario conmigo, que soy un pelabola, pero la esperaría hasta que estuviese soltera y la haría recuperar el tiempo en el que no conoció la felicidad. Estaría allí hasta en los peores momentos, aunque al final fuese una perra egoísta que se salva a ella sola. Al menos eso me haría ver sexy.

Nota: Este personaje ya me tocó. No más Rose tampoco.

No quiero borrar de la memoria a una Clementine porque el camino se hace al caminar, y no se puede parar el trote con los primeros tropiezos. No si quieres a alguien de verdad. También porque de los errores se aprende, aunque suene a mensaje de navidad.

No quiero a una Trinity acosadora que hasta me hackee la computadora, pero sabemos todos cómo se siente rebien que alguien esté pendiente de ti y que crea que eres el elegido. Y que sea un pensamiento mutuo.

No quiero una Penny que se quede esperando por mis llamadas porque no espero que estemos separados ni en esta ni en otras dimensiones. Que sea mi constante.

No quiero ser otra vez como Scott Pilgrim, porque acabo de conocer a la Ramona más recontraputa de todas y ya no me quedan más vidas ni ganas de jugar ese juego. No hay justificación que valga para hacerle daño a alguien que te dijo la palabra con L (en español suena chimbo, pero es lo mismo).

Nota: Este personaje me tocó dos veces seguidas. Es que a uno lo encasillan.

Nota 2: Para más señas, favor escuchar la siguiente canción. Sin llorar.

No quiero a un Lestat que busque cambiarme.

No quiero a una Hermione oculte lo que siente.

No quiero a una Eva de otro planeta que me vuele la cabeza.

Sólo quiero a alguien como Marla Singer.

Quiero a una Marla Singuer que no le importe en dónde vivo, que sea diferente y que acepte que los demás también lo son, que me reclame los errores y que rectifique los suyos, que no le pare a lo que el resto piense de ella si no le hace daño a nadie, que sea honesta hasta cuando se tire un peo, que no sea infiel ni conmigo mismo, que no haya madurado para poder hacerlo juntos.

Quiero a alguien con quien tomarme de la mano después de un mal día, escuchar a Pixies, y ver cómo el resto del mundo desaparece ante nosotros.

 
Pero hasta que eso pase, sigo siendo el corazón roto de Jack.

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3 thoughts on “Este no es otro post sobre desamor

  1. No te conozco pero el haberme topado con este post, hizo que surgieran en mis ojos 2 lágrimas tremendas. Siento que leí esto justo en el momento en que lo necesitaba. El “Quiero a una Marla Singuer que no le importe en dónde vivo, que sea diferente y que acepte que los demás también lo son, que me reclame los errores y que rectifique los suyos, que no le pare a lo que el resto piense de ella si no le hace daño a nadie, que sea honesta hasta cuando se tire un peo, que no sea infiel ni conmigo mismo, que no haya madurado para poder hacerlo juntos” aún se repite ante mi mirada incrédula. Esas son las palabras que yo no he podido redactar ante mi ceguera emocional. Gracias por tu sinceridad, por tu sufrimiento (no por agradecértelo me alegro que sufras) porque hizo que yo me sintiera mejor conmigo misma esta noche. Tranquilo, tu Marla llegará cuando te olvides que la deseas. Solo sigue yendo a los lugares en que sientas que debes estar y te empezarás a topar con ella.

  2. Hoy yo sonrei par de veces en este blog. Que cantidad de gente asombrosa existe allá afuer no tan lejos, Wow, de verdad un honor haberte leído. Pfff.

  3. Era yo, pero llegas tarde. Dejé de compadecerme a mí misma, me dí una buena ducha y me busqué un trabajo para no tener que robar en las lavanaderías. Decidí madurar, sí, y hacerme mediocre y convencional. La verdad es que estaba hasta el coño de Tyler Durden y de su apestoso jabón, Yo a quién quería era a “Jack” jamás conseguí encontrar al sin nombre que se sentía como “el corazón o el higado de Jack”…Bueno sí, me topé con él en una ocasión, en un lugar al sur, hace ya algún tiempo….compartimos dos o tres noches de insomnio. Le dió miedo agarrarse a mi mano y accionar el botón…Ya casi lo he olvidado y he rehecho mi vida con una buena persona a la que amo.
    Te deseo mucha suerte. No encontrarás a Marla, porque Marla Singer ha muerto. Pero estoy segura de que encontrarás a esa (o esas) persona/s que te llenen, te lleguen, te lleven, te penetren…seguramente no será una sóla pues buscas un ideal, pero de todas ellas nutrirás tu vida.

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